domingo, 2 de marzo de 2008


Viajé muchos kilómetros en auto.
Dormí en carpa, sentí frío y calor.
Comí milanesas y pizzas sin medirme.
Miré el cielo constantemente. Me sentí pequeña.
Dejé atrás mi verdad y escuché la de ellos.
Miré a los ojos y sonreí sinceramente.
Me emocioné con los niños y sus canciones.
Caminé mucho, incluso descalza.
Dormí y desperté con ganas.
Me cansé y no me importó.
Hablé de todo. Y con todos.
Nadé más que nunca.
Dejé que la lluvia me mojara por completo.
Me dejé sorprender.
Canté sin vergüenza e incluso compuse mi propia letra.
Me duché al aire libre. Y con agua fría.
Me enojé sólo tres veces.
Dejé atrás mi ansiedad y seguí su ritmo.
Puse a prueba mi paciencia.
Dejé que el sol quemara mi piel.
Anduve en bikini sin vergüenza.
Acepté regalos sin sentirme comprometida.
Les di las gracias de corazón.
Probé comidas que no me gustan.
Me sentí sola y libre.
También me sentí acompañada. Y querida.
Dejé que el viento me diera frío.
No sentí nostalgia.
Dejé de lado mis prejuicios.
Me enamoré de sus historias.
Los admiré.

Sentí que sí es posible.

miércoles, 16 de enero de 2008

Declaración de principios


Cuando a uno le hablan de vocación, es difícil entender todo lo que engloba el concepto. Pienso que el “llamado a servir” no tiene bases firmes si no se complementa con acción y trabajo real.

Debo admitir que nunca sentí una vocación clara en mi vida, y eso explica mis distintas experiencias universitarias. Sin embargo, a pesar de que el mundo occidental te enseña a ser exitoso y a no fracasar, pienso que la vida me ha entregado múltiples herramientas para poder ser un profesional integral.

Nada es fracaso, todo es experiencia.

A poco más de un mes de comenzar mi cuarto año de periodismo, el camino recorrido me ha entregado las bases necesarias para saber hacia dónde quiero ir. El camino a seguir está guiado por mis ansias de aprender sobre la humanidad, los lazos sociales que nos unen (y dividen) y la formación –partiendo del compromiso y la acción ciudadana- de un país integrado, solidario, generoso con todos sus habitantes, en donde la equidad sea base del desarrollo.

Creo que la educación es fundamental para fundar cimientos sólidos en nuestra sociedad, y siento que los medios son parte esencial de este proceso. Mi interés radica en utilizar mis herramientas como periodista, en la construcción de una sociedad justa, en dónde los medios vuelvan a cumplir con su labor fundamental de construir una realidad social imparcial, en donde la información certera, pluralista y desinteresada, sean bases sólidas para la formación de seres humanos completos.

No me conformo con un país que crece económicamente a pasos agigantados. No creo en el éxito como un fin. Más bien creo en la felicidad compartida de todos quienes vivimos en este país.

No me conformo con lo que dicen los medios tradicionales. Tengo claro las dinámicas mercantiles que nos gobiernan, y no me dejo engañar por la realidad aparente que nos muestra nuestra prensa local.

Siento la necesidad de crear nuevos medios de comunicación. Más reales, más verdaderos, sin adornos, sin colores políticos ni religiosos.

Creo en la igualdad social, racial, de géneros. Porque somos todos iguales, con las mismas necesidades básicas, con los mismos anhelos de bienestar.

Hoy, el periodismo tradicional es un producto y como tal, ha debido insertarse en un mundo globalizado, esclavo del tiempo, de la eficiencia inmediata, de los resultados fabulosos. Me parece que aún así, hay espacio para un periodismo más humano, capaz de incluir a todos los integrantes de nuestra sociedad, interesado en restaurar nuestro patrimonio cultural, preocupado de los intereses reales del ser humano, como ser social.

Como periodista, quiero entregar mis capacidades a favor de un desarrollo humano de calidad. La teoría y la práctica unidas en torno a las mejoras sociales, a un mundo más justo.

lunes, 31 de diciembre de 2007


Cerrando el año, un agradecimiento a todos mis amigos, por los momentos vividos, las risas, la música compartida, los viajes... Por ir caminando juntos, felices. Gracias a todos ustedes.

Agarrate Catalina en Carnaval Cultural de Valpo






Son maravillosos!

sábado, 15 de diciembre de 2007

viernes, 14 de diciembre de 2007

Desahogo...

Yo no sé que pasa con las personas en este mundo.

O sea, lo sé muy bien.

Estamos metidos en el capitalismo de mierda que lo único que nos enseña es a competir y ganar. Lo único que vale es el éxito. Dime lo que tienes y te diré quién eres…

Sociedad podrida de egos y envidia.

El reloj y sus minutos que te susurran al oído “ya es tarde, apúrate, ya es tarde” tic tac tic tac constantemente…

Y el ser humano que, despojado de toda unión con su esencia animal, corre y corre para alcanzar metas sin sentido, para “ser alguien” en esta vida, para no “fracasar”.

Éxito y fracaso. Que par de palabras más nocivas.

La cosa es que me impresiona cómo hay personas que no son capaces de mirar más allá de sus narices y decir “pero qué bueno que está esto” o, mejor aún “qué bien que lo hace esta persona”. Me asombra la incapacidad de dar felicitaciones, de ser seres humanos dignos de admirar algo que no es propio y decirlo! ¿Es tan terrible felicitar a tus amigos? ¿Es tan difícil sentir que el otro lo está haciendo bien, o más aún, que lo hace mejor que tú?

Conozco a muy poca gente capaz de decir “que bien te ves hoy” “que linda que estás” “que bueno lo que haces”….

Sinceramente creo que aquellas personas tienen algún serio problema de autoestima, y necesitan reafirmarse a sí mismos tirando mierda a los demás. ¿O se creerán perfectos?

Porque el “ser mejor que otro” no es nada valioso, ni te da más poder, o mejor vida.

No señor. Sólo te sitúa por sobre los otros si estás pensando en que la vida es éxito y competencia. En ese caso, te felicito, ganaste.

Pero que penoso vivir la vida así ¿no?

Yo he leído cosas hermosas de mis amigos, los he visto hacer y decir cosas bellas y siempre estoy admirando las capacidades de cada uno de ellos. Y no sólo porque son mis amigos, sino porque creo que no hay nada más noble y bondadoso que ser capaces de reconocer las cosas buenas de los demás y no sólo lo negativo, que es lo más común hoy.

Que se pudra este sistema exitista. No, me retracto, que siga así para quienes están conformes con esto.

Pero al menos a mí, no me interesa.

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domingo, 9 de diciembre de 2007